martes, 20 de diciembre de 2011

Padres y estudiantes piden la renuncia de Aguirre

Marchan de la alameda al palacio, un día después de los asesinatos

Kau Sirenio

El silencio, señal de dolor e impotencia, se dibujan en los rostros de los cientos de jóvenes normalistas y padres de familia que marcharon por las principales calles de Chilpancingo este martes, en demanda de esclarecer los asesinatos de los estudiantes normalistas, Jorge Alexis Herrera Pino y Gabriel Echeverría de Jesús.
Los deudos demandan la salida del gobernador Ángel Aguirre Rivero, del secretario general de gobierno, Humberto Salgado Gómez, por haber ordenado el desalojo violento, donde murieron los jóvenes estudiantes. Así mismo, piden la liberación de Gerardo Torres Pérez, de 19 años, señalado de daños, robo, doble homicidio y portación de un arma de fuego de alto poder. Los ministeriales lo torturaron, para que aceptara que disparó un AK-47.
La marcha del silencio recorrió las calles de Chilpancingo. Los curiosos veían a los normalistas con indiferencia. Otros indignados. Sin embargo, la consternación en la sociedad civil no se vio, los estudiantes marcharon como siempre lo hacen, sólo llegaron ahí padres de familias y los pocos universitarios de conciencia. Son de la Unidad Académica de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Guerrero. Los líderes históricos de la Casa de Estudio no llegaron.
Tampoco llegaron los que antes eran líderes de la izquierda, Bulmaro Muñiz Olmedo, Félix Moreno Peralta, Martín Mora Aguirre, Vítor Aguirre Alcaide, porque ahora todos son funcionarios. El Partido de la Revolución Democrática tampoco ha pedido desaparición de poderes en Guerrero. La única institución de izquierda está cooptada, sólo organizan elección para acceder el poder.
La sangre de los normalistas Jorge Alexis Herrera Pino y Gabriel Echeverría de Jesús, originarios de Atoyac y Tixtla, quedará impune.
A las 2:00 de la tarde, antes de que partiera la marcha del silencio, en la alameda Granados Maldonado, todos los reporteros ya sabían que el procurador de Justicia Alberto López Roras renunció. En una entrevista con Denise Merker, el aún procurador anunció: “para no entorpecer la investigación he decidido solicitar mi renuncia, sólo espero que el gobernador lo acepte”.
Los luchadores sociales presentes en la marcha reaccionaron de inmediato: “no queremos la salida del procurador, queremos la salida del Ángel Aguirre, él es el único responsable de este cobarde hechos. Los jóvenes les solicitaron audiencia pero nunca les hizo caso. Por omisión y por acción es el culpable”, dijo Arturo Miranda de la ACNR.
Cuando los estudiantes y las organizaciones sociales se disponían emprender la marcha, se enteraron que el secretario de Seguridad Pública y Protección Civil, Ramón Almonte Borja, así como el subsecretario de policía, general Ramón Miguel Arriola, también renunciaron.
Mientras la protesta avanzaba,  en Tixtla era velado Gabriel Echeverría de Jesús y Jorge Alexis Herrera Pino, fue llevado a su pueblo, La Y Griega, en Atoyac, donde nació y creció, donde obtuvo la conciencia que debía estudiar para salir de pobre y optó por el magisterio. Nunca se imaginó que iba ser asesinado en una protesta en demanda de educación.
Estos dos estudiantes, pasaron ser parte de la larga lista de muertos, de los acribillados, de los estigmatizados por ser jóvenes y estudiantes, porque ellos son los únicos culpables de su muerte, así como lo dijo el gobierno del estado el lunes 12 de diciembre, en un breve comunicado.
También pasaron ser protagonistas de los medios locales, zalameros y pusilánimes. Semanarios que publicaron la nota principal, el deslinde del gobierno del estado. Los normalistas muertos son ahora también el cuchillo de palo de los directores de estos medio inexistentes para cobrar su embute.
Así es Guerrero, un estado pobre, donde el hambre y el analfabetismo es la principal demanda, de los campesinos sin tierra, de los obreros encerrados en su casa ante la ola de violencia, de los estudiantes masacrados. Guerrero tiene historias de lucha. De los movimientos sociales, de los masacrados, de los copreros, Aguas Blancas, El Charco y Autopista del Sol.
Los mineros de Taxco, marcharon con una cinta canela en la boca de “justicia”. Los normalistas con carteles en la mano que decían “Aguirre asesino de estudiantes”. Los egresados llegaron, sin poder decir palabras, incrédulos, y más aún cuando se les pregunta de las actividades que van a realizar.
Sus pies sucios, manos callosa, portan otro cartel, “Desaparición de Poderes en Guerrero”. Es el clamor de los padres de familias, campesinos que viajaron desde sus comunidades para demandar justicia, para los caídos.
Los manifestantes ven otros padres de familia con esas ganas de decirle que nos sean indiferentes al dolor, como queriendo imitar a Mercedes Sosa con esa vieja canción de protesta “Sólo le pido a Dios/ que el engaño no me sea indiferente/ si un traidor puede más que unos cuantos,/ que esos cuantos no lo olviden fácilmente…”.

Acapulco sitiado

Ejército y delincuencia organizada disputan el poder

Kau Sirenio 

“Fue en un cabaret/ donde te encontré bailando / vendiendo tu amor / al mejor postor / soñando...”. Luces de Nueva York apenas se escucha en el bar El Zarape. Una chica morena contonea su cuerpo con un hombre joven. Parece de 25 años. A los lejos, se ve una sola persona bailando, el baile es tan pegadito, que sólo se distingue una silueta.
Durante los años 70 y 80, Zona Roja fue todo un éxito. Allí, llegaban los albañiles provenientes de la provincia; los indígenas se reunían para curar su desamor y olvidarse un poco de la pobreza de sus pueblos, aunque terminaran sin dinero. El Zarape y el Arcelia, fueron cabarets donde se degustaba las chelas y el baile. Ahora, en esos sitios sólo quedan perros con sarna y uno que otro drogadicto deambula en las calles Aguas Blanca, y Emilio Carranza.
02:00 de la madrugada. Las calles están abandonadas, no hay transeúntes. La Vicente Guerrero, que comunica el zócalo con la calzada Pie de la Cuesta, muestra su abandonada. Los vecinos del barrio La Guinea no salen de su casa después de las 9:00 de la noche. El trayecto es corto: apenas se hace 15 minutos de camino. Hay que subir caminado desde el zócalo, donde está la catedral de la virgen La Soledad.
La catedral luce desolada como nunca. En la víspera del 12 de diciembre, los fieles tampoco llegan. En cuatro horas, sólo se aparecieron 16 contingentes, con todo y banda de viento. Los fieles de las colonias populares ya no hicieron su tradicional recorrido; el miedo los tiene en la zozobra. El último contingente de peregrinos llegó a las 10:00 de la noche. Son trabajadores de la tienda Fábricas de Francia, fueron recibidos por un diácono, con estola en mano los bendijo.
Las calles del otrora concurrido Acapulco están abandonadas. El anunciado operativo Guerrero Seguro, puesto en marcha el pasado 6 de octubre, aún no puede contener la violencia. Hay muertos anónimos. Sólo la familia sabe lo que pasa en su casa. Los medios locales, ahora no resaltan la violencia en sus principales páginas.
En las colonias aledañas sigue habiendo disparos entre bandas que disputan el control. Mientras los militares, la policía federal y las policías preventiva del estado y municipal, hacen rondines durante el día, en las noches su presencia es nula. Las noches son de silencio. No hay ruido que perturbe a los curiosos desvelados que caminan. Son noches negras, desiertas, temerosas.
Acapulco está en guerra. Ningún bando ha mostrado su código de guerra, pero el enfrentamiento es latente. La población civil vive en la zozobra y atemorizada, no sale de noche. Antes, las fiestas se hacían de noche, y todos amanecían en la playa. Ahora, se hace de día o en el peor de los casos se suspenden. En las colonias populares, los servicios de transporte se suspenden desde las 6:00 de la tarde.

Peregrinos

Cuatro hombres llevan a cuestas una imagen de la virgen de Guadalupe, adornada con flores de la temporada. Una bandera nacional forma parte del colorido religioso. Los músicos repiten los canticos guadalupanos, una mujer con voz grave, es la que lleva el rosario y entona las distintas alabanzas. Los peregrinos vienen caminando desde la colonia Costal Azul.
La costera fue el escenario de los pasos lentos de los fieles. Tan lentos los pasos que parecían como de un funeral. ¿El de los muertos que quedaron allí después de cada balacera? Los muertos por daño colateral, víctimas del desempleo, del constante enfrentamiento entre dos bandos: el ejército y los narcos. Pasaron ante la bandera del Parque Papagayo, allí de donde partió la Caravana al Sur que encabezó el poeta morelense Javier Sicilia, el 11 de septiembre, en compañía de Eva Alarcón ahora desparecida. El domingo 11 de septiembre, Eva denunció que en la sierra de Petatlán son hostigados y amenazados, demandó seguridad, sin embargo el crimen organizado se apresuró a secuestrarla.
El Operativo Guerrero Seguro, no está en la costera; tampoco en la periferia. Los guadalupanos caminaron con el temor de ser objeto de un ataque por parte de los sicarios o quedar bajo fuego con el convoy militar.
Y es que la violencia sigue en Acapulco. El miércoles 7 de diciembre, un taxista resultó herido cuando civiles armados dispararon a un sitio de taxis ubicado sobre la avenida Cuauhtémoc, del fraccionamiento Magallanes, a un costado de la central de autobuses Estrella de Oro.
Gerardo Luge Vinalay, de 55 años y de oficio taxista, quedó herido de bala; fue llevado a un hospital público para su atención médica, pero murió. Los disparos, dañaron a dos taxis y los ventanales de la central camionera.
Pese a que las autoridades presumen la baja incidencia de ejecuciones y violencia en este municipio, a poco más de dos meses de la puesta en marcha del operativo Guerrero Seguro, el jueves 8, cerca de las 11:00 horas, hombres armados que viajaban en un vehículo, agredieron con arma de fuego al abogado Víctor Manuel Memije Martínez, de 45 años de edad. Falleció cuando recibía atención médica. La víctima es hermano del coordinador de los Derechos Humanos en la Costa Grande, Adelaido Memije Martínez.
El asesinato ocurrió sobre la avenida Cuauhtémoc, frente a la gasolinera Modelo, en el barrio de La Lima. Sujetos armados hirieron al abogado, quien de inmediato fue trasladado al hospital privado Centro Médico donde falleció.
Crímenes sin nombre, ocultos ante los medios de comunicación locales. Son las penas y el dolor que los peregrinos ven a su pasó. Saben que en ese andar, ya no está con ellos: el marido, la esposa, los hijos, los amigos y los novios. Muertos que años antes caminaron, cargaron la imagen de la Virgen de Guadalupe. Ahora, ya no están ahí, sólo está el dolor que clama justicia.
Después de que entraron los trabajadores de Fábricas de Francia, en la catedral de la Virgen Soledad, llegaron también dos hombres vestidos de bermudas y playeras. En el atrio, en un puesto de imágenes religiosas, compraron dos escapularios, entraron con ellos hasta donde está la pila bautismal. Allí se persignaron y mojaron su escapulario.
–Madre mía, cuida de mí donde me encuentre para que no me pase nada –dijo uno.
–Madrecita, tú sabes que cada año vengo a tu misa. Te ruego que me cuides, que los policías no me persigan. Ayúdame, a dejar la droga y el alcohol. Prometo no robar, ni mentir para no regresar a la cárcel –replicó el segundo.
Así estuvieron ante el altar por 20 minutos; luego se salieron hacía la puerta de lado derecho, por donde está la escalinata del viejo ayuntamiento de Acapulco.

martes, 6 de diciembre de 2011

Trabajo comunitario

Tradición que renace en Cuanacaxtitlán
Kau Sirenio

La mañana del domingo 27 de noviembre, en Cuanacaxtitlán, un grupo de jóvenes se reunió para hacer trabajo comunitario, actividad que hace años era una forma de vida en esta población indígena del municipio de San Luis Acatlán, pero en la actualidad ya no se acostumbra.
La limpieza del centro de la comunidad fue la actividad principal del taller Liderazgo y Planeación, impartido el sábado 26 y el domingo 27 a 13 jóvenes de la localidad que forman el Comité de Deporte Cuana, grupo dedicado a la promoción del deporte, cuidado del medio ambiente y la cultura.
Desde temprano, se forman grupitos de chavos y chavas en torno al auditorio municipal (apenas una cancha techada con lámina), en el centro de la localidad, donde un sonido mezcla música pop con música de banda. Muchos curiosos miran a través de la malla de alambre cómo algunos adolescentes recogen la basura.
Allí están. Platican entre ellos; todos coinciden. Uno busca una brocha para pintar una barda, mientras las chavas, con jarras y vasos en mano, reparten agua fresca. Los hombres hacen trazos en la única cancha de la comunidad, para pintarla. La pintura vieja se desprende sola del piso. “Hace años que no se pinta”, dicen los jóvenes.
La comunidad de Cuanacaxtitlán, de población Ñuu Savi, se ubica en la Costa Chica de Guerrero, cerca del límite con Oaxaca. Rodeado de laderas devastadas por las milpas, el pueblo tiene una importante presencia de jóvenes de entre 15 y 19 años. Aquí no hay mucho que hacer. Las distracciones cotidianas son el alcohol, el deporte y los bailes ocasionales, o presenciar el desfile cada vez que hay.
También los noviazgos, socorrido pasatiempo para los que esperan el momento de emigrar en busca de oportunidades de empleo o de ocuparse en el campo, en los estados del norte del país o, peor aún, en el extranjero.
Como en todas las comunidades rurales, los espacios de esparcimiento son escasos. Aquí no hay parques, ni cines. Así que las parejitas optan por ir a San Luis Acatlán -a unos 20 minutos de distancia- u otra ciudad cercana para divertirse.
La localidad, con tres mil 500 habitantes, según el censo de 2010, se considera la segunda en importancia en el municipio. La población juvenil es la más afectada por el rezago. El 69.81 por ciento de la población de 15 años en adelante cuenta con educación básica incompleta, mientras que siete de cada 10 jóvenes emigran a los campos agrícolas de Sinaloa, Sonora, Chihuahua, Baja California Norte y Baja California Sur.
De los jóvenes que estudian en Cuanacaxtitlán, dos de cada diez continúan sus estudios en algunas escuelas de nivel superior en Ometepec, Santa Cruz del Rincón, Malinaltepec; otros más lo hacen un poco más lejos, como en Ayutla.
Los jóvenes ñuu savi prefieren estudiar en la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), para maestros bilingües; otras licenciaturas que demandan son: Informática, Contabilidad, Administración, Agronomía y Veterinaria.
El 96.79 por ciento de la población no tienen acceso a servicios de salud. El único centro de salud con que cuenta la comunidad presta atención a los tres mil 500 habitantes. El 98.87 por ciento de las viviendas no cuenta con excusado, sanitario o drenaje. Y el 76.73 por ciento, no tienen piso de concreto.
Cuanacaxtitlán, situado en un pequeño valle rodeado de cerros, visto desde la altura parece un nido. De ahí que le hayan llamado Nido de gallina, aunque la toponimia es Lugar de parota. Se llega por una carretera que serpentea el cerro Tonaltepetl, vía cuya pavimentación se inauguró en 2005, durante la administración de Genaro Vázquez Solís.
Organizarnos para nuestro futuro
El domingo 27, después de la última sesión del taller Liderazgo y Planeación, los jóvenes almorzaron cada quien en su casa. Se concentraron en el auditorio desde muy temprano. Un día antes, en la asamblea, los dirigentes jóvenes comunicaron a sus agremiados que el domingo es día para pintar la cancha, barrer las calles, lavar los baños, “en pocas palabras, embellecer la plaza”, dijo José Luis Bautista Nava.
José Luis almorzó sopes con cecina de res y agua fresca. A las 10 de la mañana llegó puntual al auditorio. Un grupo de adolescentes ya lo esperaba. Llegaron con cubetas llenas de agua que trajeron desde los arroyos, porque su pueblo no tiene agua. El pozo más cercano está a un kilometro.
“Si no lo hacemos nosotros, nadie más lo hará; somos jóvenes que nos interesa el problema de la comunidad. Aquí están los compañeros, que diario vienen a pasar su tarde en esta cancha; es el único lugar que tenemos para divertirnos o para distraernos. Aquí en el pueblo no hay cine; tampoco hay centro deportivo”, dice mientras con un metro traza las líneas en el piso de concreto de la cancha de basquetbol.
Comentó que un día ante tuvieron una plática dirigida a líderes comunitarios, la cual se centran en: Planeación, incidencia, liderazgo y gestión, como una forma de reactivar la organización de los jóvenes, para que ellos mismos construyan su propio espacio de convivencia.
“Un lugar donde haya espacio para adolescentes, jóvenes y no tan jóvenes. La idea es integrarnos, saber que nosotros somos el cambio y no estar esperando que llegue otra persona a dirigirnos; mostrar ante los demás de lo que somos capaces; es lo que nos dará la pauta para seguir trabajando y que no sea solamente por el deporte sino también el cuidado del medio ambiente y actividades culturales”, explica José Luis Bautista Nava, el Güero.
El Güero es basquetbolista; todos los días práctica este deporte, convive con los niños y jóvenes. Cuando puede salir a un encuentro deportivo en las comunidades aledañas, lo hace. Estudió informática en el Tecnológico de Ometepec, y desde 2008 organiza un torneo de básquetbol durante la feria anual de Cuanacaxtitlán.
Alejandro Díaz Hernández, egresado de la Escuela Normal Centenaria Ignacio Manuel Altamirano pero sin plaza, vive con tal pasión el deporte que se incorporó al Comité de Deporte Cuana, del cual funge como tesorero.
Él, como varios líderes comunitarios, trabaja activamente en la limpieza que todos organizaron. “Tenemos que trabajar para cambiar lo que no nos gusta; para esto tenemos que trabajar organizados, porque la unión hace la fuerza. No tengo una plaza de maestro, que es lo que estudié, pero me dedico al comercio; de ahí obtengo para mi familia”, expone.
Agrega: “Además de impulsar el deporte, el cuidado de medio ambiente y la cultura, también debemos de prever a los compañeros, buscar la forma de generar fuentes de empleo, porque es el principal problema que enfrentamos".
Y complementa: “Los chavos se van a las ciudades en busca de un trabajo, y regresan sin trabajo y con problemas como la droga y el alcohol”.
Moreno y bajo de estatura, Alejandro trabaja con sus compañeros, les incita a hacerlo en equipo. Todos aportan ideas. Lo que falta es el dinero. Los políticos les prometieron apoyo, botes de pinturas, pero no llegaron. Así que decidieron pintar con cal y sal, lo que importa es cambiar la imagen, que la única cancha donde juegan todas las tardes se vea distinta.
“Que los adultos no nos estigmaticen, sino que nos den su apoyo, como lo hizo Inocencio Hernández García, quien llegó con su cooperación, aunque nadie se lo pidió. El trabajo en equipo es lo que hace falta. Ojalá que otros compañeros se integren, porque unidos hacemos más”.

Veinticinco horas de viaje a La Laguna... una vida de padecimiento

El regreso tortuoso de los desplazados por la violencia


Kau Sirenio


"Qué triste se oye la lluvia / en los techos de cartón. / Que triste vive mi gente..." No es una simple canción de protesta. Es una realidad. Visten ropa desgarrada, unos con huaraches y otros descalzos. No comieron en todo el día, sólo probaron galletas, y refresco. Son niños, adolescentes y adultos que regresaron a la comunidad de La Laguna, Coyuca de Catalán, de donde fueron desplazados y obligados a vivir en Puerto las Ollas, desde el 21 de abril.
La madrugada del sábado, desde las 3:30 de la mañana, los hijos de Damián Díaz Pérez, tomaron una taza de café, luego cogieron sus cobijas y colchonetas, donde durmieron durante siete meses, subieron en una camioneta de tres toneladas, para darle calor a los pollitos que allí llevaban. Mientras los militares y policías del estado coordinaban el convoy.
Los reporteros también se alistan con sus cámaras para registrar con sus lentes el éxodo de los campesinos. Un Hummer con nueve soldados abordo, encabeza los 25 vehículos y una cuatrimoto forma parte el viaje.
“Son siete horas de Puerto las Ollas a La Laguna, si los carros fueran ligeros, o sea, de tres toneladas, pero con estos camiones no creo que hagamos el tiempo que nosotros hacemos cuando viajamos hacia allá. El camino está muy angosto; además hay muchas curvas. Esto nos detendrá por lo menos otras siete horas. Vamos a llegar a mi pueblo como a las seis de tarde” le dijo Damián, a Adelaido Memije Martínez, coordinador de la Comisión de Defensa de Derechos Humanos, en Tecpan.
Él, un campesino de 30 años de edad, conoce el terreno; creció allí, sabe que no es fácil andar en la sierra y vivir en Puerto las Ollas, que se ubica a 1998 metros de altitud sobre el nivel del mar. Sabe también que seguir viviendo con su familia le resultaría muy costoso, porque no se puede cultivar maíz ni otros granos básicos de alimentación. Todo se tiene que comprar.
La esperanza de vida en la sierra es mínima. Aquí no hay escuelas, centro de salud; la mayoría de la gente no saben leer y escribir, los jóvenes apenas terminan su primaria, pero no conocen más de sus derechos porque sus maestros sólo les enseñaron a leer y a escribir, como herramienta para salir de su pueblo.
Las carreteras son intransitables. Esta vía de comunicación parece que es un camino al infierno, por lo peligroso que es cuando llueve. El camino forma parte de las carreteras contrainsurgentes. En 1996, cuando apareció el Ejército Popular Revolucionario (EPR), se abrieron las brechas para llevar desarrollo, pero aún no se refleja en las comunidades: siguen sin conocer un médico.
Sin embargo, desde 1996 los campesinos se enfrentaron a un poder armado que no tiene contrapeso. Sin dinero, sin comida ni ropa, los campesinos de La Laguna no soportaron más la situación. Su líder, Rubén Santana Alonso, fue asesinado el 16 de febrero pasado, en tanto que su hijo, Sergio Santana Villa, y otras dos personas corrieron la misma suerte el 17 de abril. Todos ellos fueron emboscados por paramilitares que, a decir de los campesinos, viven en las comunidades de Hacienda de Dolores y Los Ciruelos.
Santana Alonso, Torres Cruz y García Ávila participaron en la fundación de la Organización de Campesinos Ecologistas de la Sierra de Petatlán y Coyuca de Catalán (OCESP), en 1998, cuyos integrantes han sido constantemente hostigados por talamontes, soldados y policías.


***

Las 4:00 de la mañana. Después de que todos abordaron los camiones, y camionetas, inició el viaje que duraría 25 horas, tal como lo afirmó Damián. Una Hummer va a la vanguardia; le sigue una patrulla de la policía del estado. La camioneta de redilas lleva a los niños, que van temblando de frío. No llevan abrigos; los que sí los tienen no los comparten con otros niños porque apenas si alcanza para sus hermanitos. Van atrás de la patrulla.
Más atrás se oyen los motores de 10 volteos de 20 toneladas. Llevan maíz, Maseca, despensas, medicamentos, uniformes, útiles escolares, clavos, grapas, alambre de púas, láminas de cartón y aspersores. Además, en el mismo camión van colchonetas, utensilios de cocina, molinos para nixtamal, comales y ollas.
Los tres primeros volteos siguen al vehículo de reconocimiento, que se quedaría en la comunidad Las Palancas porque se descompuso. Los militares optaron por dejarlo allí, y esperar que en el transcurso del día el 19 batallón de infantería enviara un mecánico.
Otros vehículos transportan a mujeres y hombres. En la camioneta de la Comisión de Defensas de los Derechos Humanos viajan los reporteros; en el vehículo de Bertoldo Cruz Martínez van las reporteras de Acapulco. En la retaguardia, otro Hummer, patrulla de policía y siete camiones.
Cinco horas después, la retaguardia de la caravana avisó por radio que en la cuadrilla de Las Barrancas, tres volteos se quedaron atorados en una curva y que no podían avanzar porque les falta carga.  Esto demostró la falta de coordinación para llevar a los desplazados a su pueblo.
La espera duró más de dos horas. Tres camiones se regresaron camino porque no había condición para continuar el traslado.
Adelaido Memije Martínez, coordinador regional de la Comisión de Defensas de los Derechos Humanos, quien asistió como observador de la caravana, dijo que no hubo coordinación ni  planeación. La decisión de contratar volteos para los desplazados se hizo sin consultar a los afectados.
“Lo siento por los niños; ellos no han almorzado, se ven agotados. Y con este problema va ser difícil que lleguemos hoy a La Laguna. Llevamos más de cinco horas de camino y lo que dicen los señores es que hemos recorridos una cuarta parte del trayecto que tenemos que viajar”, se quejó.
El ombudsman regional cuestionó al secretario general de Gobierno, Huberto Salgado, por no enviar vehículos ligeros. “Los camiones no pueden pasar las curvas. Esto va a demorar el traslado”.
–¿Qué derechos se les viola a los desplazados? –se les pregunta.
–Todos –contesta.
–¿Cómo cuales? –se le insiste.
–El derecho a la salud, educación, vivienda, laboral, justicia, comunicación. Por eso les digo que todos. Sin embargo, estaremos vigilando que se cumplan estos derechos.
Mientras transcurre la plática, los militares siguen esperando a que lleguen los camiones para poder avanzar aunque sea otros kilómetros. Bertoldo y la señora Juventina, van hasta Las Barrancas para organizar el regreso de los camiones y que le garantice su seguridad.
A las 11:30 se reanuda la caravana. Ya no son 25 vehículos, porque se quedó una Hummer, y tres volteos regresaron hacia Vallecitos. Más tarde, en una curva, a un volteo se le dañó una muelle al cruzar un barranco, que tuvo que ser rellenado por los propios señores de La Laguna porque el tractor que iba a rastrillar nunca llegó. Así que, con motosierra en mano y palas se rehace el camino.


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–Una señora embarazada tiene bastante fiebre –dice el médico legista de la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos, Leónides Mancilla.
–Dale medicamento –contesta otra señora.
–No los tengo a la mano; no traje mi botiquín –justifica.
Media hora duró el trabajo. Todos le entraron, hasta los reporteros ayudaron para poder avanzar. Los niños empezaron a comer galletas y a tomar refrescos, porque sólo llevaban lo suficiente para siete horas, y apenas se avanzó una cuarta parte.
Las ganas de llegar pronto a la próxima comunidad dura muy poco, porque apenas lograron pasar tres curvas, volvió a descomponerse el mismo camión. La señora Juventina Villa Mujica, tomó la decisión de dejar allí el camión para poder avanzar.
En la descarga y cargar de uno a otro camión, la cadena humana se hizo presente. Policías, jóvenes, campesinos y reporteros, ayudaron para hacer más rápido el trabajo. Cuando los solidarios descargaban el camión descompuesto se dieron cuenta que llevaban medicamentos, pero no saben para qué sirven. También que llevaban uniformes escolares, aunque no hay escuela, ni maestros para que los niños usen sus útiles y los uniformes.
Al cruzar el puente hecho a base de madera, las pesadas llantas aflojaron la tierra y otra vez a rehacerlo, a esperar otra hora para poder avanzar. Al faldear los cerros, lo que parece el camino al infierno semeja una culebra que va dando vueltas.
Los árboles que adornan la brecha es lo único que anima a los que allí viajan. Aunque los niños siguen sin probar un bocado de tortilla o sopa caliente para aminorar el frío. Siguen temblando. Unos lloran, otros más duermen como tratando de olvidar el chillido en la panza.
Después de darle vuelta a las altas montañas que conforman la Sierra Madre del Sur, se escucharon las hélices de un helicóptero que pasaba allí. Los niños se emocionaron. Minutos después, la aeronave aterrizó en el patio de una casa de la comunidad Barranca de los Lirios. Policías y militares, de inmediato acordonaron el lugar, pues llegó el secretario de Seguridad Pública y Protección Civil, Ramón Almonte Borja, quien al ser entrevistado por los reporteros que cubren la caravana dijo que se quedaba para encabezar el operativo.
Subió a una patrulla, empezó su aventura en la sierra. A una media hora, Almonte Borja viviría su experiencia, ese dolor y coraje que sienten los campesinos cuando no pueden salir de la sierra, para llevar a sus enfermos al hospital. Porque el más próximo de la zona es Ciudad Altamirano; para llegar allí, el tiempo aproximado es de 15 horas, por las pésimas condiciones de la carretera.
Un camión cae en un barranco. El secretario de Seguridad y su gente regresan para sacarlo con la ayuda de un tractor. Esto demoró el curso del viaje. Así que después de 15 horas de camino, de nueva cuenta Juventina y Almonte Borja decidieron pernoctar en las Palomas.


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En una casa de madera adaptada para tienda comunitaria, los primeros que llegaron a comparar fueron los niños, esos niños descalzos, de labios resecos y narices de las que escurren mocos. Compraron galletas, panes, refrescos, jugos; también preguntaron si en la tienda se vende comidas.
Los reporteros también se apresuraron a comprar atún, sardinas, pan y galletas saladas para tratar de calmar el hambre que traían desde las tres y media de la mañana cuando inició el éxodo de los campesinos.
Marco Antonio Pompeyo, dueño de la tienda, al preguntar a los niños si ya comieron, estos pequeños le contestaron que no, que se despertaron desde la madrugada para regresar a su casa. Entonces, les ofreció comida, un café y dispuso la cocina para que las mujeres cocinaran.
Luego sacó un paquete de Maseca y lo puso sobre la mesa. Les dijo a las señoras que hicieran tortillas para los niños. Su hija trajo también un plato con requesón, crema y frijoles. Todos comieron; más tarde hubo café.
Dos mujeres de baja estatura echaron tortillas. Los guaches, como les dicen por acá a los niños, saciaron su hambre; después visitaron el corral de venadario que tiene el señor Pompeyo, quien dijo que hace seis años rescató un venadito de una semana de nacido, lo adoptó y a raíz de eso planeó hacer un venadario, el cual fue aprobado para el ejido donde vive.
Cayó la noche. Todos durmieron bajo el manto de la luna que cubrió la sierra. En la carpa de los policías del estado, una televisión blanco y negro fue encendida. El secretario de Seguridad Pública esperaba atento la pelea de Manny Pacquiao contra Juan Manuel Márquez. Todos quedaron desilusionados porque el artefacto no tiene más recepciones que un canal.
El domingo, todos despertaron a las 3:30 de la mañana para continuar el viaje. De Las Palomas a La Laguna, el viaje fue de suspenso, porque el camino estaba totalmente destrozado; todos se pusieron a trabajar para agilizar más el viaje. Pero en la radio que llevaba Juventina se escuchaban las conversaciones de los paramilitares que daban cuenta de la caravana. “Son marinos, policía y ministeriales, hay que partirle su madre”, decían dos hombres en el aparato.
A 30 minutos del poblado El Otate, se detuvo el convoy, ahora para descargar los seis camiones, porque ya es imposible continuar con el viaje: el camino no está en condición. Así que cargaron las patrullas y la camioneta de los pollos para continuar con el viaje hasta La Laguna.


***

A las 2:30 de la tarde, los campesinos lograron regresar de nuevo a su pueblo. Las nueve casas están cayéndose. La casa donde vivió Juventina también está en pésima condición. Claudia, hija de Juventina, fue la única que no salió la noche del 21 de abril, cuando 30 adultos, la mayoría mujeres y ancianos, 77 niños, 34 de ellos menores de cinco años, atravesaron en siete camionetas y durante cinco horas el filo mayor de la Sierra Madre del Sur para llegar a Puerto Las Ollas, una comunidad encabezada por Álvaro García Ávila.
A Claudia le mataron a su marido. Quedó embarazada, pero no se fue con su madre a Puerto las Ollas. Decidió quedarse porque tiene ganado; eso le impidió acompañar a su vecinos cuando se desplazaron a la sierra. Pero hace dos meses los sicarios entraron a su casa, la golpearon, casi la matan. Así estuvo por más de tres días, sola con su abuela. Hasta que pudo caminar, bajó a la comunidad Hacienda de los Dolores, para aliviarse.
Después de 25 horas de viaje, por fin llegaron todos a La Laguna. Todos con hambre. El regreso causó emoción y lágrimas entres las familias. Ahora vivirán del recuerdo de los caídos. Los militares resguardarán La Laguna, pero no hay garantías de que puedan recobrar su vida cotidiana, así como lo hacían antes de partir a Puerto las Ollas, porque ni la presencia de soldados y policías pudo evitar que los paramilitares cortaran las mangueras, propiedad de los Santana.
Así viven los niños, en la zozobra, con el miedo de no amanecer vivos porque viven bajo fuego. Allí viven sin ropa y sin comida. Como dice la vieja canción: "Niños color de mi tierra / con sus mismas cicatrices / millonarios de lombrices / y por eso... / que triste viven los niños / en las casas de cartón...".

miércoles, 19 de octubre de 2011

Campea la esperanza en tierra Comunitaria

“No esperamos dinero… al cabo de un año regresamos a nuestros pueblos”


18/10/11

Kau sirenio
Ocho hombres vestidos de casaca verde olivo y pantalón negro, y armado con escopetas, están apostados en la carretera que va desde San Luis Acatlán hasta Tlapa, allá en la Montaña, su ocupación consiste en resguardar la zona para evitar asaltos. El que ahí transita lo hace con seguridad, tiene confianza de su territorio. Todos se conocen, no hay forma de escapar después de cometer un ilícito. Aquél que se muestre sospechoso es detenido de inmediato y puesto a disposición de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitaria.
Éste es un lugar donde hay tranquilidad, así lo dicen los lugareños de acá: no hay asalto, robo, o ejecuciones. Acapulco está a 183 kilómetros.

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La mirada está fija alrededor de Paraje Montero, Malinaltepec, a leguas se descubre una belleza fenomenal. A ambos lados desde que inicia  la carretera se extiende palmeras. En la costa conforme va subiendo a La Montaña empieza otro tipo de vegetación, como platanares. El camino sigue como espiral hasta llegar a la cúspide del cerro. Hasta allí llega el aroma de hojas y resina de ocote… A ambos lados las flores decoran el camino que cruzan y en la cúspide del cerro más alto se alcanza ver  el sur.  Muy lejos, se ve la costa del pacifico.
Los ocho policías comunitarios son adultos. El mayor de todos tiene unos 50 años. Su semblante muestra su trabajo: toma muy en serio su función de vigilante en el crucero de Paraje Montero, donde llegaron indígenas del país para conmemorar el 16 aniversario de la fundación de seguridad Comunitaria. Gorra negra con un escudo, su escopeta, y su uniforme descolorido por el uso constante, tiene aspecto de un defensa rural durante los años cincuentas en la costa chica de Guerrero. Quiere saber hacía donde nos dirigimos. –Vamos a Paraje Montero, –se les indica y luego se les consulta–: ¿está muy lejos?
– ¿De donde son? –interrogan ahora ellos.
–Venimos de Chilpancingo.
Tras un rato de hablar entre ellos, (se oye que conversan en su lengua materna Me’phaa), dicen:  “Ah Chilpancingo; no hay inconveniente entonces.  Avancen por favor”.
Paraje Montero está cubierto de neblina, y lodo, parece que unas horas antes llovió en la comunidad. El frio cala fuerte, pero los niños y jóvenes bailan al son grupero de la costa, mientras en el corredor de la comisaría la banda de viento toca y toca, en la cocina las mujeres atentas preparan un café para visitantes que llegaron durante el viernes 14 de octubre. Los reporteros lo hicieron a las 11:00 de la noche.
Cerca, en el portal del auditorio de usos múltiples, un anciano me’phaa, observa atento. Su mirada es destellante y fija hacía donde andan los comunitarios; mueve las manos, gesticula palabras. Los surcos de la frente muestra cómo la vida en la montaña ah sido de lucha, desde el labrar la tierra, de participar en asamblea comunitaria. Se llama Claudio Carrasco y es coordinador regional del Crucero de Espino Blanco, Malinaltepec.
La costa-montaña, es territorio comunitaria, donde viven indígenas ñuu savi, me’phaa, nahua y mestizo. Las poblaciones de esta zona concentra el mayor rezago del país. Aquí no hay médicos; los niños apenas comen una tortilla con sal durante todo el día, las mujeres mueren de posparto, son escasa las escuelas, el 60.7 por ciento del total de analfabetas en La Montaña son mujeres y el 39.3 restantes son hombres. La mayor cantidad de las personas que no saben leer ni escribir son adultos de entre los 40 y los 76 años pues representan 248 mil 374. Los jóvenes de 15 a 39 años no tienen estudios y ocupan el segundo en analfabetismo.
Las estrechas carreteras, abandonadas, llenas de baches, parecen como venas de la montaña, ahí curveándose en las faldas y laderas del boscoso cerro. En cada pueblo que se va pasando, se puede ver hombres caminando con sus bestias, otros más van armados con sus escopetas: son los comunitarios que resguardan el transporte. Todos los días lo hacen, ahora es un hábito para ellos. Desde el 15 de septiembre de 1995, lo hicieron en Cuanacaxtitlán.
Filemón López García era comisario ejidal, un día en su casa contó cómo organizó a su pueblo para hacer frente a la delincuencia “los asaltos en el camino era todos los días, ellos estaban ahí apostados esperando que pasáramos, muchas mujeres fueron violadas; los ganaderos también tuvieron pérdida, había abigeato; también hubo muerto en la carretera”.
El ex comisario ejidal apenas estudió hasta cuarto grado de primaria, pero tienen un lenguaje fluido, habla con total soltura el español a pesar  que su lengua materna es el tu’un savi (mixteco). “Hicimos muchas gestiones. Visitamos a las autoridades militares y policiacas del estado pero nadie nos hizo caso. Recuerdo que diario había muerto en el pueblo, nos dimos cuenta que estábamos secuestrados por la delincuencia,  y el gobierno que no nos hacía caso. Era como estar muerto en vida, porque no podíamos ir a San Luis a comprar. Gracias a que la comunitaria empezó a hacer rondines en la carretera pudimos recobrar nuestra libertad, de ahí surgió la asamblea en Santa Cruz del Rincón el 15 de octubre, donde nació la Coordinadora de Autoridades Comunitarias e Indígenas”.
                        
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El territorio comunitario se extiende en 10 municipios y un poco más de 70 comunidades. Casi 700 policías, quienes recorren caminos, y resguardan fiestas patronales, siempre andan armados con escopetas, unos llevan puestos sus botas, otros más, sólo usan huarache de correa. Su vestimenta no siempre es uniforme, porque tienen una muda y cuando lo lavan usan ropa casual, su salario es el reconocimiento de la población.
Los comunitarios dicen que son nombrados en asamblea comunitaria, que ahí se escoge al mejor hombre, para que preste su servicio. Además el pueblo los encomienda a ser vigilante, que cuiden al pueblo, que no haya robo, muerto, violación, porque ellos ya conocen  a sus vecinos, por eso se les pide que sean honesto en su actuar.
“Nos dicen que hagamos bien las cosas, no hagamos daño, porque somos del pueblo y que al año tendremos que regresar otra vez a casa; que no esperemos dinero, para soltar a los detenidos, porque de eso el pueblo ha sufrido mucho, primero de los delincuentes, luego de los policías” dice un policía que prefiere no dar su nombre.
En 16 años la comunitaria ha tenido bajas. En este tiempo, han sido asesinados cuatro indígenas, en cumplimiento de su deber: Caritino Galeana, de la comunidad de Tilapa, Malinaltepec; Odilón Plutarco, de la comunidad de Cuanacaxtitlán, San Luis Acatlán; Jacinto Alvarado Fernández, de Zoyatlán, Marquelia; y Filogonio Díaz Espinal, de la comunidad de Horcasitas, San Luis Acatlán.
Pero aun así, siguen trabajando sin un salario. Aceptan la encomienda, cuando son electos en la asamblea, porque dicen que es un honor cuidar a sus pueblos, porque todos se conocen, todos conviven a diario, saben quién es el muchacho “que anda en malos pasos”, o quién es el que hace escándalo en el pueblo cuando se emborracha.  
A 183 kilómetros de Acapulco está la comunitaria. Es la región conocida como costa-montaña. Aquí se respira confianza y seguridad. No hay muertos, ni decapitados. Tampoco hay cárceles de máxima seguridad. Las celdas de mayor seguridad apenas tienen puerta de barrotes. Sus reos todos son conocidos, porque en pueblo chico hay esperanza de vida.  



martes, 4 de octubre de 2011

“Vivimos bajo amenaza del narco y del Ejército”

Kau Sirenio                                                                       Oct. 4/11


“Donde están los pinches heridos hijo de puta. –Dijo el policía  mientras me tenía encañonado. Ese día a unos metros de mi colonia hubo una balacera, 2 muertos y 4 heridos. Fue un martes 23 de agosto a las 6:30 de la tarde”. Narra el médico que pide no revelar su nombre.
 “Eran cuatro  uniformados –recuerda– y un civil ya de edad algo avanzada 55 o 60 años, efectivos de la PFP, con el rostro descubierto, y armados hasta los dientes. El civil desarmado parecía como un MP o algo parecido. Dos uniformados me interrogaron, entraron a mi consultorio a revisar. Luego revisaron la casa vecina por si no se habían saltado o algo así, revisaron el piso de arriba que ocupo como mi casa. 
Estas son historias que se repiten en las colonias populares de Acapulco, donde los médicos  enfrentan la violencia bajo dos fuegos. Por un lado la delincuencia organizada, que los amenaza, y por el otro, las fuerzas de seguridad del Estado, que los acusa de estar coludido con el narcotráfico.  
Desde 27 de enero de 2006, después del enfrentamiento a balazo entre policías municipales y un comando, en la colonia La Garita, las actividades de los médicos ya no fueron las mismas. En las colonias populares de Acapulco, varios cerraron sus consultorios al verse amenazados.
En Tierra Caliente y Costa Grande, han empezado a denunciar que  son hostigados, tanto por el Ejército,  la Marina y por el crimen organizados. Aseguran que las amenazas son todos los días. Que el temor siempre llega después de una balacera.
En julio de 2010 la única clínica de Tierra Caliente que se anunciaba en el periódico, ya no lo hace. La publicidad ha desparecido. Los médicos dejaron de trabajar ahí. El caso de esta clínica no es la única, también lo hicieron otro 10 hospitales privados, optaron por dejar de dar servicio a la población, así como en nueve municipios. 
Después que el sanatorio Ángeles, cerró sus puertas,  los especialistas que ahí trabajaban encabezados por el pediatra René Gómez Molina, iniciaron el éxodo de profesionales de la salud que han abandonado la zona debido al clima de violencia que desde principio de este año se ha recrudecido.
“Vía telefónica han sido amenazados varios compañeros, sobre todo en Tierra Caliente, donde ocho médicos especialistas, prefirieron renunciar a su trabajo, otros cuatro cambiaron de adscripción. En zona centro son seis, y otros más a la región de la Montaña”, detalló un médico que también se reservó su identidad.
También en Tierra Caliente,  fue interceptado un ginecólogo, por personas armadas, “lo que le pasó al compañero allá es muy lamentable; también en Acapulco se han dado amenazas generalizadas, son los únicos casos de los que tenemos conocimiento”.

viernes, 30 de septiembre de 2011

100.1, bajo el hostigamiento

Kau Sirenio

En Xochistlahuaca, municipio asentado en la Costa Chica del estado, el atraso, la carencia, la injusticia y la pobreza son lastres que la predominante presencia indígena (Ñomndaa) aun posee.
Sin embargo, en el 2002, ante este escenario, los pueblos originarios decidieron organizarse: la construcción de su autonomía, basado en el gobierno propio, regida por usos y costumbres, donde prevalezca el principio filosófico mandar obedeciendo, resultó inaplazable.
De este proceso, nació radio comunitaria La Palabra del Agua que se escucha en la Frecuencia Modula (FM) 100.1.
Parte de la transcendencia de este proceso nos habla David Valtierra Arango, en una entrevista el pasado 2 de junio, en la cabina de radio ahí dijo que la Radio comunitaria La Palabra del Agua, también conocida como Radio Ñomndaa. Es un medio de comunicación (la primera radio comunitaria que surgió en Guerrero), fue concebido para dar servicio a la comunidad: difundir su cultura, sus costumbres y tradiciones en su propia lengua, es, hasta el día de hoy, su objetivo.
En la actualidad, la Radio Ñomndaa sufre, como sufre la mayoría de los medios libres e independientes, el hostigamiento de las autoridades federales, estatales y municipales así como del poder caciquil.
David Valtierra Arango, fundador y actual coordinador general del comité de apoyo de la radio, enfrenta una serie de juicios y difamaciones por la simple razón de mantener en pie a este medio de comunicación.
Valtierra Arango, desde el inicio ha sido el rostro más visible de la radio, que como pago ha tenido que llegar hasta la cárcel.
En una amplia entrevista, el valiente comunicador, porque en sus condiciones si se necesita valentía, atribuye al poder político caciquil, que está arraigado en diversas partes de Guerrero, la injusticia en contra de los movimientos indígenas y sociales y, por supuesto, la que hoy pesas sobre la Radio Ñomndaa.
“es importante subrayar que fue la primera radio comunitaria en Guerrero, y la única que transmite en la lengua originaria, cuando 70 por ciento de la población del municipio es Nanncue Ñomndaa; pese a ello, desde sus inicios la radio comunitaria y sus integrantes han sido objeto de hostigamientos por parte de autoridades estatales, federales, municipales, así como del Ejército mexicano”. 
Durante los nueve años de funcionamiento que tiene la Radio Ñomndaa, junto con la carencia, el entusiasmo y la valentía de sus equipo, ha estado el hostigamiento, pues en más de cinco ocasiones, este medio ha sufrido, por así decirlo, momentos difíciles.
22 de enero de 2005. De acuerdo al testimonio, de unos de los principales protagonistas de esta historia, David Valtierra, el teniente Ricardo Damián Mazariego del 48 Batallón de Infantería, con sede en el municipio de Florencio Villareal (Cruz Grande), quien sin ser autoridad en la materia, ingresó y sacó información sobre la radio y de las y los colaboradores.
25 de enero del 2005. En esta ocasión, cuenta David Valtierra, funcionarios de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes se presentaron en la estación de radio con una orden para asegurar las instalaciones con el único propósito de garantizar su no operación. Finalmente, los elementos se retiraron recomendando apagar la radio, pues de otra manera no obtendrían el permiso para su operación”. 
18 de julio de 2005. Elementos de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI), narra el también indígena y activista, se presentaron en la casa, que funciona como cabina de transmisión, mostrando un oficio de investigación girado por la Procuraduría General de la República (PGR). En ese día también citaron a David Valtierra, para que se presentara en las oficinas de la PRG por la supuesta violación a la Ley Federal de Radio y Televisión. Esta denuncia fue presentada por el gobierno del estado de Guerrero. Por falta de elementos que acreditaran el cuerpo del delito la denuncia tuvo que ser archivada. 
10 de julio de 2008. De nueva cuenta, sigue contando David Valtierra, 30 efectivos de la AFI y de la Policía Investigadora Ministerial (PIM) irrumpieron de manera violenta en la cabina de la radio en un intento por desmantelarla.
Con arma en mano, narra el integrante de la radio comunitaria, los elementos se metieron a la cabina y desconectaron los aparatos ocasionando que con ello se quemara el transmisor y el CPU del equipo de cómputo que se usa para la programación”.
11 de enero de 2009. Tres colaboradores de la radiodifusora fueron detenidos por ocho policías municipales. La agresión se suscitó después de las 10 de la noche en el centro de Xochistlahuaca cuando los comunicadores, Baldomero Hernández Cruz, José Alberto Valtierra Cancela y Obed Valtierra Pineda, fueron interceptados por una patrulla de policías municipales.
13 de octubre del 2009. El juez de Primera Instancia del Distrito de Abasolo con sede en Ometepec, giró una orden de aprehensión en contra David Valtierra por un delito inverosímil: la privación de la libertad personal y robo, en agravio de Ariosto Rocha Ramírez, hermano de la actual diputada priísta y ex alcaldesa Aceadeth Rocha Ramírez, quien es considerada como la cacique de la región. En este caso las pruebas fueron fabricadas.
Sin embargo, el 10 de noviembre del 2009, el juez penal de Ometepec, Derly Arnaldo Alderete Cruz, dictó auto de formal prisión en contra del comunicador. De inmediato se presentó el recurso de apelación ante el Tribunal Superior Justicia del Estado, que dejó sin efectos la acusación.  
“Como este último hecho muestra, el uso desviado del sistema de procuración y administración de justicia ha sido un medio recurrente en la persecución y el hostigamiento del pueblo Nanncue Ñomndaa. En septiembre de 2010, este patrón presentó un nuevo episodio”. 

Justicia inalcanzable

Para David Valtierra Arango, fundador de la radio comunitaria Radio Ñomndaa, la justicia se ha convertido en un concepto muy lejano, pero, para los pueblos indígenas tal vez inalcanzable. Las constantes irregularidades en los procesos legales que él, junto con parte de su equipo, ha tenido que pasar de manera injusta le da la razón.
La constante criminalización de parte de los gobierno en contra de los movimientos sociales, no merma la convicción de luchar por la autonomía de sus pueblos, por la autodeternimación, pues, señala David, los malos gobiernos están dedicados a la administración de la pobreza, el atraso, de la explotación.
Del nuevo gobierno, que entró en vigor el pasado primero de abril, David Valtierra es claro: “del mal gobierno se espera lo mismo. Nuestra lectura de la situación política en el estado de Guerrero es que en estos momentos se está dando simplemente el cambio del personaje en la silla, quien seguirá administrando la pobreza, la explotación y represión hacia el pueblo”. 
–David durante este proceso judicial hasta las sentencias, que a toda vista, son injustas en contra de los fundadores de la Radio Ñomndaa, ¿Hay justicia en México? 
–Es difícil creer en la correcta aplicación de justicia en México, porque hay casos que están llenos de irregularidades, ahí está el ejemplo más contundente, el Juzgado Mixto de Primera Instancia con sede en Ometepec, el 27 de septiembre de 2010, emitió sentencia condenatoria de tres años de cárcel y el pago de una multa de mil 753 pesos a Genaro Cruz Apóstol, Silverio Matías Domínguez y David Valtierra Arango miembros fundadores del municipio autónomo de Suljaa´ de Xochistlahuaca, que desde 2004 hemos estado  sujetos a un proceso judicial amañado como presuntos responsables del delito de privación de libertad en agravio de Narciso García Valtierra.  
Los hechos que dieron pretexto a la acusación radica bajo la causa penal 110-III/2004 que se remonta al 2004 cuando en una Asamblea General de Ejidatarios de Xochistlahuaca celebrada el 2 de mayo, se solicitó a Narciso García deje de invadir y vender 12 hectáreas de tierras de uso común del ejido. Al reaccionar, cuenta David Valtierra, Narciso García con insultos y amenazas, la Asamblea decidió encarcelarlo, según sus usos y costumbres, y quedó bajo custodia de las Autoridades Tradicionales por un día. 24 horas después, Narciso García reconoció su falta y acordó con la Asamblea de que él podría hacer uso de 3 hectáreas de tierra fue liberado. 
No obstante, pese a los acuerdos firmados, García denunció ante el Ministerio Público (MP) de Ometepec, con el apoyo y protección de la cacique Aceadeth Rocha Ramírez. Se constata en virtud de que el perito traductor que le designó al presunto agraviado fue Crispín de Jesús, trabajador de Aceadeth Rocha y aparece involucrado como testigo de cargo en otros procesos contra David Valtierra.  
El Juez Mixto de Primera Instancia con sede en Ometepec libró 11 órdenes de aprehensión, fundamentadas en pruebas fabricadas y testimonios falsos, contra representantes agrarios y autoridades tradicionales del pueblo amuzgo de Suljaa'. 
El 14 de julio del 2004, la Policía Investigadora Ministerial (PIM) aprehendió  a Genaro Cruz Apóstol, en aquel entonces presidente del comisariado ejidal de Xochistlahuaca. En 2006 fue aprehendido Don Silverio Matías Domínguez, quien fungía como autoridad tradicional. En agosto de 2007 David Valtierra fue aprehendido, y el 5 de enero de 2010 fue encarcelado el ejidatario Rodrigo Morales Valtierra, en aquel tiempo era Tesorero del ejido. 
A través del pago de altas fianzas todos ellos fueron liberados unos días después de su aprehensión, quedando en libertad vigilada y viéndose obligados a acudir a firmar periódicamente hasta la fecha. 
Durante el proceso penal, Genaro, Silverio y David, ofrecieron las pruebas suficientes para demostrar su inocencia. Entre estas,  sostuvieron careos con Narciso García, Gloria García (su hermana) y los testigos de cargo. En estos careos, los testigos de cargo cayeron en severas contradicciones e, incluso, se retractaron de sus acusaciones, Narciso García reconoció ante el Juez que el expediente fue fabricado por el síndico municipal de Xochistlahuaca y la PIM. Lo mismo sucedió en los interrogatorios que les hizo la defensa.  
Por otra parte, también se presentó en el proceso un dictamen pericial antropológico para entender en su contexto el significado de la justicia comunitaria y de las medidas que ahí se aplican y aportar elementos para distinguir estas expresiones de las conductas delictivas.   
No obstante, después de más de seis años de proceso y a pesar de las múltiples pruebas aportadas, las sentencias dictadas en contra de Genaro Cruz Apóstol, Silverio Matías Domínguez y David Valtierra Arango fueron condenatorias. De este modo, el sistema de procuración e impartición de justicia de Guerrero criminalizó de nueva cuenta la lucha por la autonomía del pueblo Nanncue Ñomndaa.
Si bien la sentencia no es definitiva y por la pena impuesta los activistas amusgo permanecerán en libertad, de nueva cuenta los defensores indígenas de Suljaa’ se verán en la necesidad de distraer sus esfuerzos de la construcción de la autonomía de su pueblo, para enfocarlos en defenderse de acusaciones falsas, como lo han hecho los últimos 6 años.  
--La persecución del estado en contra del movimiento autonómico de Xochistlahuaca, ¿Han recibido solidaridad de organizaciones sociales y defensores de los derechos humanos?
–A lo largo de nuestra lucha y en estos momentos de persecución jurídica, hemos recibido la solidaridad de muchas organizaciones sociales, de derechos humanos y de personas solidarias, tanto de todo México como de otros países.
De las organizaciones independientes de Derechos Humanos hemos recibido apoyo jurídico para enfrentar los procesos; de organismos civiles internacionales hemos recibido acompañamiento y seguimiento cercano; de las organizaciones indígenas, sociales y personas solidarias hemos recibido respaldo político y apoyo en las movilizaciones que se han realizado para exigir justicia; de las comunidades radioescuchas tenemos el respaldo y la defensa ante los ataques de los caciques y malos gobernantes, podemos decir que en cuestión de solidaridad no estamos solos, por eso los trabajos siguen adelante, a pesar de las múltiples agresiones.
–En este momento de crisis en medios masivos de comunicación ¿Radio Ñomndaa ha pensado en solicitar permiso para la radiodifusora? 
–Hemos dicho y hemos sostenido, como Radio Ñomndaa, que somos una lucha que viene desde muy antes, somos la continuidad de la lucha y resistencia de nuestros abuelos y abuelas ante la política de despojo que en todos los sentidos hemos padecido los pueblos originarios. En este sentido Radio Ñomndaa es una lucha por la autonomía de nuestro pueblo, por lo que nuestra lucha no se limita a gestionar un permiso del mal gobierno. Ante las limitantes del Art. 2 Constitucional y el vacío legal, nuestra exigencia es el reconocimiento en las leyes de todos los pueblos y comunidades indígenas como sujetos de derecho, a la autonomía y autodeterminación y como consecuencia, al derecho de los pueblos a tener en sus manos sus propios medios de comunicación, en el aspecto especifico de los medios, nuestra exigencia es el reconocimiento de todas las radios libres, comunitarias y alternativas en manos del pueblo.
– ¿Qué esperan del nuevo gobierno, emanado del PRD, pero de origen priista? –Del mal gobierno se espera lo mismo. Nuestra lectura de la situación política en el estado de Guerrero es que en estos momentos se está dando simplemente el cambio del personaje en la silla, quien seguirá administrando la pobreza, la explotación y represión hacia el pueblo. El próximo gobernante está claramente del lado de los ricos, él mismo ha declarado estar a favor de La Parota, ha declarado estar gestionando recursos para la exploración minera en el estado que significan despojo y contaminación para los pueblos y ganancias para los ricos.